miércoles, 2 de marzo de 2016

Reseña: Crisis en Tierras Infinitas

Quizá el primer gran crossover trascendental, Crisis en tierras infinitas cambió para siempre la historia de los cómics, escrito por Marv Wolvman y George Pérez, DC nos trajo la primera poda 'superhéroeril' de todos, o 'cómo limpiar todo este embrollo del Multiverso'. Porque sí, la existencia de este cómic viene por el mal manejo del Multiverso, el cual comenzó con la primera aparición de Barry Allen, el segundo Flash, en 1956. Nos plantean entonces que pueden haber personajes 'repetidos' pero en otras dimensiones.

Comienzan entonces a hacer mezclas entre héroes de diferentes universos (JLA de Tierra-1 y JSA de Tierra-2), y esto pues acabó desvariando, pues todo lo justificaban con que era parte del Multiverso y podía ser escrito. El problema era que con todo esto, a los nuevos lectores les era imposible entrar en este universo, incluso los lectores más veteranos se perdían entre una dimensión y otra, por lo que Marv Wolvman se sacó de la chistera una idea, que además DC no tardaría nada en aceptar: unificar todo el Multiverso en uno, renovando la línea editorial, aprovechando además el 50º aniversario de DC y así facilitar la lectura a todo el mundo. Esta idea la tuvo realmente cuando era un niño, porque él quería ver a todos los súper héroes en un sólo cómic frente a un villano. Este era el Bibliotecario, un tipo que vivía en un satélite orbitando alrededor de la tierra, obteniendo información sobre los buenos y vendiéndosela a los malos. Para que la gente fuera habituándose a este personaje, que se llamaría Monitor, los editores decidieron que debía ir apareciendo en todas las líneas editoriales de una manera discreta, y poco a poco, presentando algunas cosas más del cómic, apareció Crisis en Tierras infinitas.


Los diferentes universos están siendo destruídos por la antimateria, así que el Monitor, que pensábamos que era malo, decide reunir a diferentes súper héroes de diferentes universos, creando un súper grupo para vencer al villano, en este caso anti-Monitor, procedente del universo de la anti-materia, que se alimenta de la destrucción de mundos y universos. Aparecen cientos de personajes que desconocíamos, o muchísima gente desconocía en aquel momento, porque tenían que morir...o vivir alguno. La editorial Zinco realizó un trabajo genial porque te ponía un dossier con los personajes, explicando quién era quién, para que no te perdieras, o te perdieras lo más mínimo. Hay momentos extraordinariamente dramáticos, como la muerte de Barry Allen o Supergirl (la portada ese número con Superman sosteniendo el cadáver de Kara Zor-El es de las mejores que hemos visto nunca). Así que nuestros súper héroes luchan contra los demonios sombra enviados por anti-Materia para evitar que acaben con los diferentes mundos, aunque la anti-materia va avanzando inexorablemente, destruyendo todo a su paso. Pocos cómics tienen la carga dramática de este. Una historia brutal, donde se te encoge el corazón cada vez que ves a un súper héroe e incluso a villanos clásicos morir.

En cuanto al apartado artístico, aunque este cómic es una obra de arte en sí, es ESPECTACULAR. George Pérez es quizá el dibujante más infravalorado del mundo del cómic. Y si está en muy buena consideración, no es suficiente. Sólo él es capaz de meterte en una página cien tíos pegándose, y que cada uno sea reconocible, cada uno con sus facciones identificativas, un alto detallismo no sólo en los personajes, sino también en el escenario que hay detrás. Es una cosa brutal. Además, la narrativa gráfica es quizá de las mejores jamás hechas, donde nos toca la fibra en cada viñeta. Tal fue el impacto del dibujo de este cómic, que pasó a ser el chico para los crossovers. Que necesitas un cómic donde vayan a salir 200 personajes pegándose, ahí lo tienes. Y además con una expresividad sin igual, transmitiendo exactamente lo que el guionista quiere decir.

ECC nos presenta este cómic en un tomo recopilatorio de los 12 números, sin muchos extras pero por suerte mantiene el tamaño de los originales, con lo que al no ser cartoné es bastante más cómodo a la hora de leerlo, y algo importante también, no es tan caro, lo tenéis por 12€.

En conclusión, cómic de lectura obligatoria. Hay muy, muy pocos cómics perfectos, y éste es uno de ellos. Si no lo tienes ya o no lo has leído, ¿a qué esperas?


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